Comunicado de A. Lareo

Me dicen que el rectorado de la UAM quiere desalojar Kairós, uno de los pocos espacios donde florece la dignidad rebelde en un mundo plagado de indiferencia, pasividad y derrotismo. No es casual la referencia a Muhammad Ali en uno de vuestros carteles. Dais la batalla, sois rebeldes y resultais molestos para muchos. En paráfrasis: Volais como una mariposa, picais como una abeja.

 

La cosa es que en plena ofensiva de las clases dominantes contra la mayoría de la población, cierta izquierda quiere seguir ejerciendo de mediador y compatibilizar el afán acumulativo de los capitalistas con el mantenimiento (ya no hablar de la mejora) de las condiciones de vida. De tal forma se apunta a la imposición más o menos dialogada de las políticas que marcan los poderes económicos, como si la actitud pudiese variar el fondo.

 

La mayor miseria de la izquierda institucional es seguir aceptando el capitalismo. Así, esconde la cara al conflicto y se pierde en los pactos mezquinos con el enemigo. Es esa misma izquierda la que gobierna desde el rectorado de la UAM. La que, mientras empeoran las condiciones de vida de la mayoría, busca soluciones en los convenios con bancos, ejército y grandes empresas antes que arrimándose al calor de la protesta. Aferrados a los sillones del mínimo poder se vuelven dóciles a los mercados, se regocijan en los cálculos políticos más abyectos y se olvidan de su compromiso. Asumen su rol de control y son uno más a la hora de defender el orden injusto que se nos impone. Rebelarse supondría renunciar a su sillón, su posición, sus relaciones. Según Adorno, “Tal es el modo de velar por el orden: hay quienes deben cooperar a él, porque, si no, no pueden vivir, y los que aun así podrían vivir son marginados porque no quieren cooperar.” Colaboracionistas que, llegado el momento de pasar factura, adoptarán la estrategia de Eichmann y dirán que se limitaron a hacer lo que se esperaba de ellos.

 

El equipo de gobierno de la Universidad Autónoma de Madrid se llena la boca con el lenguaje del neoliberalismo. Llama sociedad a los empresarios yautonomía a una fuerte dependencia del capital privado. Desde esa lógica invertida, defender lo público es mantener los ingresos de la institución, aunque sea a costa de pervertir cualquier tipo de valor de uso y gestión colectivos que pudiese aún pervivir en la misma. Los estudiantes son entonces meros clientes, mientras los becarios y trabajadores son meros recursos humanos a explotar. Material inflamable en la hoguera de los presupuestos.

 

Como clientes y recursos humanos, no forman parte ya de la sociedad, no tienen por tanto nada que aportar a la gestión universitaria. Una gestión que, bajo la manta de la defensa de los valores científicos y humanos, esconde una lógica puramente mercantilista, que se impone tanto en el trato de la institución a sus trabajadores (precariedad, trabajo gratis, explotación encubierta, subcontratas…) como en los programas educativos (motivando a los estudiantes a “emprender”, esto es, a convertirse en explotadores).

 

Para los sectores en lucha, la vía institucional está pensada como un laberinto sin salida. Es como uno de esos cuadros de Escher: da igual qué escalera cojas, siempre acabarás bajando. Por otro lado, la vía de la acción directa se deslegitima porque asusta a los inversores. Asusta porque funciona. Asusta Kairós como espacio de resistencia y construcción de alternativas. Igual que asustan los chavales que acampan y son machacados a palos, las que salen del lumpen con piedras a reventar escaparates porque no pueden comprar lo que la publicidad les restriega en la cara, los campesinos que salen con el machete y el pasamontañas, las que se niegan a ser madres y esposas o los sindicalistas que se juegan el despido planteando las exigencias de sus compañeros al jefe. Asustan porque son un ejemplo que, sin llegar a vencer, convence.

 

Es precisamente esta capacidad de influencia la que resulta inaceptable para algunos, porque demuestra la realidad de un mundo que agoniza (en lo social y lo ecológico) y porque saca a la luz las miserias de una izquierda apocada y sumisa, incapaz de estar a la altura de los tiempos. Esa izquierda humillada que pretende tapar sus vergüenzas reconduciendo la protesta legítima hacia modelos más asumibles, más acordes a las reglas del juego y, en definitiva, más inútiles.

 

Si no nos rebajamos, si no pueden asimilarnos, solo quedan los palos. Ahora mismo en este país hay miles de personas golpeadas e imputadas por daños, resistencia, agresión a la autoridad, lesiones y mil motivos más, muchos de ellos falsos. La policía convierte un rollo de cinta para colgar pancartas en un instrumento para tapar bocas en un secuestro, un desodorante en spray en un peligroso artefacto incendiario. En los juicios argumentan que les mordiste el chaleco antibalas con violencia. No es broma. Hacen de todo para meterte miedo, para que te quedes en casa y te eches a temblar. Pero hay gente que se enfrenta al miedo, aunque lo tenga. A todos esos enjuiciados se les exige que paguen, que se arrepientan, que cedan… Y no ceden. Precisamente por eso son fuertes.

 

A los aliados del orden les encanta el arrepentimiento. Ellos, que para ser absueltos han confesado sus pasiones carmesíes de juventud y sus carreras frente a la policía franquista, no temen ya aliarse con las fuerzas represivas y las excusas más peregrinas les sirven para ocultar la violencia de esa traición. Vosotros no os arrepintais nunca, nunca, nunca… Está de vuestro lado la fuerza histórica de los enragés y la IS, los provos, los estudiantes de la SDS y muchos otros. Esto es solo el comienzo.

 

Hoy, que las condiciones de dominación se hacen cada vez más duras, toca tomar partido. O defender el proyecto anticapitalista, comunitario y horizontal que representa Kairós (y los cientos de otras iniciativas solidarias que la sociedad ha decidido llevar adelante) o seguir apostando por la dictadura económica del capitalismo. O el socialismo o la barbarie. En palabras de Anselm Jappe, “Quizá sea una «utopía ingenua» creer que la humanidad puede vivir sin propiedad privada, jerarquías, dominación y explotación, pero lo que es indudable es que creer que la vida puede seguir basándose por más tiempo en el dinero, la mercancía y la compraventa es una utopía terrible, cuyas consecuencias están ya ante nuestros ojos.” Prefiero vuestra utopía a la sordidez presente.

 

En los primeros 70, los Point Blank! (un pequeño colectivo de agitación en San Francisco) editaron un panfleto en el que aparecían imágenes de autobuses. Los letreros mostraban destinos tales como: “Aburrimiento” o “Ningún lugar”. El texto afirmaba: “No vamos a ningún sitio, salvo de casa al trabajo”. Esos mismos autobuses que recorren los caminos de la alienación podrían ser los que pasan por Cantoblanco. Desde Kairós, lejos de limitaros a abandonar esos autobuses, habeis decidido romper sus lunas y pinchar sus ruedas. Bien hecho.

 

Tomar el espacio y el tiempo ha sido una decisión firme. Por ello, va para Kairós todo mi reconocimiento y apoyo.

A. Lareo.

Anuncios
One Response “Comunicado de A. Lareo” →
1 Trackback For This Post
  1. Apoyo a Kairós ante posible desalojo. | Kairós

    […] Comunicado de A. Lareo […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s